Pitón Bebé en La Tertulia.

*Por Federico Lartigue
@FedeLartigue

Pitón Bebé es la nueva obra de Martín Marcou exhibida en el teatro La Tertulia todos los viernes a las 23 horas. Los actores: Ana Rossi, Eugenio Dávide y Delfina Bianco colaboraron con sus matices artísticos en la creación de la representación.

Ana Rossi, Eugenio Dávide y Delfina Bianco

Ana Rossi, Eugenio Dávide y Delfina Bianco

Todo comienza con un interrogante que Marcou le hizo a sus amigos una noche: “¿cómo existir en el corazón de los demás?”. Ello derivó a la idea de “los encuentros”, el encuentro con el otro en nuestras vidas, el sentirse querido y valorado. Luego agregó otro elemento: la pitón bebé. Aquel animal que puede generarnos mucho miedo, que puede ser mortal, pero en esta ocasión es solo un bebé.

Esta combinación derivó en “Pitón Bebé”, que narra el encuentro entre tres personas: Leticia, Mía y Amador, que traen consigo sus historias y sus miedos. Nos muestra el sentir de cada uno de ellos, sus inseguridades e incertidumbres pero gracias al mutuo apoyo logran salir adelante.

La obra es sencilla y muy divertida. Con un despliegue artístico increíble. Música, danza y actuación se combinan para crear un despliegue teatral único. Transmite un mensaje simple pero muy fuerte.

– ¿Contanos como te sentís con la obra?

Me siento “satisfecho”, que es una palabra rara para hablar del trabajo de uno ya que siempre estoy en constante búsqueda. Pero es la palabra que me atraviesa, porque yo tenía una idea, de lo que quería contar, y el resultado se parece bastante a lo que soñé. Y eso para una persona que se dedica al teatro, más para mi que tengo un nivel de exigencia bastante alto, es un gran avance.

– ¿Cómo surge la obra?

La obra surge a partir de una frase que surgió en una charla que tuvimos entre amigos donde yo plantee una inquietud que era: “¿cómo existir en el corazón de los demás? ¿De qué manera y qué hacemos para sentirnos queridos, valorados y sentir que somos importantes para el otro? Y esto derivo en la idea de los encuentros. El encuentro con otro en la vida que te resulte significativo. Básicamente esto era la premisa o el disparador de la obra.

– ¿La idea del argumento y los personajes?

La fui construyendo en base al carácter de los actores, en principio yo me imaginé con quienes tenía ganas de trabajar. En realidad surgió de esa pregunta que me hice. Que la socialicé en grupo y después me imaginé con que actores quería trabajar. Y en base a eso, tenía como cierta característica general los personajes y ellos terminaron de diagramar un poco las personalidades.

Los actores terminaron de completar una idea que yo tenía, la enriquecieron y la potenciaron y le pusieron recursos que obviamente ellos traen como actores. Por ejemplo Delfina es bailarina además de actriz. El caso de Ana, ella aportó sus canciones con su guitarra y Eugenio viene trabajando una línea que tiene que ver con lo grotesco y la puso al servicio de ese personaje. El personaje de Eugenio equilibra un poco ese tono híper realista que tiene.

– ¿Por qué se llama Pitón Bebe?

Es la serpiente del sobrino de Euge, también es una metáfora o analogía con los miedos de estos tres personajes. Mía tiene miedo a crecer, tiene que hacer el pasaje de joven a la mujer y de responsabilidades que todavía no asumió, prefiere tocar la guitarra. En el caso de Delfina, es claramente diferente al tratamiento que ella le da a su identidad sexual, está relacionado con la valentía. Pero eso no significa que en el fondo no tenga miedo a que no la llamen para trabajar o sentirse rechazada. Y Eugenio es un cuarentón amador que está solo hace mucho tiempo y también tiene miedo a enamorarse. Entonces aparece esta chica (Mía) mucho más joven que él que lo conmueve. Finalmente todos terminan trascendiendo ese miedo interior que es como una Pitón que te va devorando y entienden que ese miedo era mucho más chico de lo que uno se imaginaba, por eso la Pitón pero Bebé. La pitón es el miedo interior que uno tiene.

– ¿Es similar a la idea original o tuvo muchos cambios?

Siempre el pasaje que se realiza de la dramaturgia pura, la dramaturgia de papel a lo que es la expresión vivida de los personajes, siempre hay algo en el trayecto que se pierde y algo que se gana. De todas formas este fue un proceso particular porque los chicos fueron escribiendo la dramaturgia en el espacio.

Yo venía de trabajar con Malicia que eran 14 actores en escena y quería volver a la economía gestual, de texto, a una historia más pequeña y es fascinante volver a la simpleza de las cosas. A veces decir menos es decir más.

Martín Marcou


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