“Yo Te Avisé” y vos no me escuchaste.

*Por Federico Lartigue
@FedeLartigue

Esta vez, la frase no hace referencia a la canción de Los Fabulosos Cadillacs. Se trata del libro “Yo Te Avisé”, escrito por Romina Manguel y publicado por la editorial Aguilar en mayo de 2011. Su autora se propuso el desafío de indagar cúanto nos habían dicho nuestros legisladores y nosotros no quisimos escucharlos. ¿Fueron sinceros o mintieron durante sus campañas? y ¿por qué los votantes nos mostramos sorprendidos?

“Yo Te Avisé” es el resultado de un arduo trabajo de investigación de los últimos cuatro presidentes argentinos después de la vuelta de la democracia: Carlos Menem, Fernando De La Rua, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Todos sus actos y decisiones, toda su metodología para gobernar ya estaba plasmada en sus antiguas gestiones como gobernadores o intendentes, pero nosotros –los votantes– no quisimos verlo y luego nos mostramos sorprendidos o indignados.

Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde quedaron fuera de este trabajo. El primero por ser quien instauró la vuelta de la democracia y el segundo porque no llegó a ser presidente por el voto del electorado.

De esta manera, Romina Manguel nos invita a reflexionar acerca de nuestro compromiso cívico a saber quiénes son nuestros gobernantes y cuán ajenos creemos que estamos del desempeño de su gestión.

En el primer capítulo “Campañas: lo que ves es lo que hay”, la autora describe el plan y la estrategia de cada uno de ellos. Si bien para ella los candidatos no nacieron del marketing político, analiza cómo a través de sus campañas lograron crear una identidad y endulzar los ojos y oídos de los votantes: “Síganme que no los voy a defraudar”, “Dicen que soy aburrido”, “Argentina, un país enserio” son algunos de los slogans de los ex presidentes estudiados en “Yo Te Avisé”.

En 1983 no solo volvió la democracia a nuestro país sino que también una nueva forma de hacer política. Los asesores de imagen y publicitarios entraron al juego y cambiaron para siempre la instancia de producción de estos y su impacto. Y así comenzó la mediatización de la política. En palabras de Carlos Mangone y Jorge Warley esta mediatización “es el proceso en y por el cual los medios de comunicación masivos imponen crecientemente su lógica en la construcción de la realidad política.” Se impuso así el método del marketing y la publicidad a las campañas electorales.

La “videopolítica” modificó el territorio mediático. Tiene una lógica distinta de construcción. Con la TV el político tuvo la capacidad de entrar a nuestras casas, de hablarnos en nuestra cotidianeidad y en el entorno familiar. De esta forma los aspirantes  presidenciales comenzaron a acercarse a los electores. Lograban generar un vínculo con la mirada hacia nosotros que antes era mucho más difícil de conseguir. Provocaban en el votante una sensación de “le preocupa lo mismo que a mí”, “entiende de política”, “sabe lo que hay que hacer para poner el país en orden”.

En la revista Punto de Vista, Beatriz Sarlo publicó un análisis en 1991 sobre el tema. Según ella las prácticas políticas se massmediatizaron, el político se hizo actor de televisión: aprendió sus técnicas y oratoria, y hasta “cual es su mejor perfil”. Esto es la cultura del espectáculo, del show. La política puede tomar sus rasgos expresivos y recurrir a un oficio en el cual los políticos imitan a conductores de TV y actores.

La aparición del marketing político y la cultura del show vaciaron de contenido los debates, y los análisis se volvieron más superfluos. Los votantes, pareciera, dejaron atrás elegir a un candidato por el partido, sus propuestas o su ideología. Tampoco importaba su desempeño en cargos anteriores. Comenzaron a elegir caras y personalidades.

Durante la entrevista, Romina Manguel opinó en desacuerdo con esta postura: “no me parece que sea una excusa válida para desentenderse. Me parece que lo que nos falta entender es esto. Cuando yo elijo a alguien para que se haga cargo del destino de este país, de alguna manera también tiene que ver con el destino de mis hijas, tiene que ver con la educación, con la seguridad que el Estado les va a aportar, con la salud, si va haber trabajo (…). En el momento en que vamos a elegir un presidente, pareciera que da lo mismo”. Y luego agregó “El problema tiene que ver con el momento en que vamos a votar. No creemos que ese voto, tenga relación directa con esa persona que estamos metiendo en la Casa Rosada. Parece que votamos a un candidato pero igual al presidente lo va a poner; las corporaciones, los sindicatos, el poder o los industriales. No creemos que haya una relación directa entre el voto y quien resulte electo. Y ahí es cuando empezamos a restarnos responsabilidad como electorado”.

Además, “Yo Te Avisé” también nos habla de los hombres de confianza de los candidatos, de sus escándalos, de la similaridad de sus gestiones como gobernadores o jefes de gobierno con las presidenciales y como electorado se mostró apático. Es un excelente libro con una redacción sencilla y accesible a todos. Es muy enriquecedor, completo e interesante. Aporta mucho a la reflexión y al debate con el despliegue literario que solo Romina Manguel podía hacer.

Bibliografía de referencia:
“El Audiovisual Político” de  Beatriz Sarlo en Punto de Vista nº 41,  diciembre de 1991.
“El discurso político. Del foro a la televisión” de Mangone Carlos y Warley Jorge, 1994.

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