“La Noche del Chihuahua”

*Por Federico Lartigue Debián.
@FedeLartigue

Se trata de la nueva película de Guillermo Grillo,  una “comedia intimista freak”, según él, que fusiona elementos del cómic al humor y el terror cinematográfico. Si te gustó “Fantasma de Buenos Aires”, “La Noche del Chihuahua” te va a volver loco.

Los protagonistas del film serán Benjamín Rojas, Talo Silveyra, Josefina Silveyra, Iván Espeche e Inés Palombo. Los veremos desempeñarse en una noche de fiesta y diversión en situaciones de lo más disparatadas.

Para financiar el proyecto Grillo desarrolló una estrategia de “Crowd-funding” y así costear de manera colectiva la producción del film a través de Internet. El objetivo es que aquellos que deseen aportar económicamente a la película puedan hacerlo hasta alcanzar el presupuesto necesario. El estreno será online de manera gratuita.

Si querés participar podés hacerlo como se explica en este video.

Infografías:
http://guillegrillo.blogspot.com.ar/

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Wolverine, transgrediendo al héroe

*Por Federico Lartigue Debián.
@FedeLartigue

En la década de los ´80 comenzó a explotarse un nuevo perfil de héroe en series de televisión y películas. Atrás quedaba la imagen del valeroso paladín con una conducta intachable y plagada de nobleza. En esos años, series como “Brigada A” o “Sledge Hammer” nos mostraron héroes que desobedecían las reglas, eran indisciplinados y, muchas veces, hasta fugitivos de la ley. El rol del villano había reconfigurado el del intrépido protagonista y los cómics no escaparon de ello.

El superhéroe tradicional es pulcro, educado y cortés. No dice malas palabras, no bebe, ni fuma. Este estereotipo solía reforzar los parámetros tradicionales de educación, respeto y disciplina, y era el perfil del “héroe” en todo relato de ficción. Uno de los primeros personajes del mundo del cómic en romper con el verosímil de héroe clásico y sumarse a este nuevo estilo de lucha contra el mal fue Wolverine, también conocido como Guepardo, Lobezno o Arma X.

Creado en 1974 por Len Wein, Herb Trimpe y John Romita, tuvo su primera aparición en “The Incredible Hulk” nº 180. Un año después se unió a los X-Men cuando Tormenta lideraba el grupo y unas décadas más tarde a formó parte de “Los Nuevos Vengadores” y “Alpha Flight”. Su principal poder es su sistema inmunológico altamente desarrollado, gracias a este logra sanar cualquier tipo de enfermedades y heridas mortales; tiene un olfato similar al de los caninos con el que logra captar cualquier rastro. Además posee un esqueleto recubierto de adamantium (una aleación de metal indestructible según Marvel Cómics) que refuerza sus garras. También es especialista en combate cuerpo a cuerpo y tiene un temperamento “explosivo”.

Wolverine rompe con el legendario esquema del superhéroe norteamericano: fuma habanos, maneja una Harley, es desprolijo, grosero y no pierde oportunidad en burlarse de sus enemigos y compañeros, en especial de Cíclope (Scott Summers) con quien tuvo una cierta rivalidad en todas las adaptaciones de la historia. Esta personalidad de “chico malo”, rebelde y agresivo colocó al monstruo de garras entre los mejores personajes de Marvel Cómics, llego a vender tanto como Spiderman e Ironman, y no solo por ser el agresivo del grupo que consiguió tanta popularidad. Logan es un fiel compañero que no duda en enfrentarse al más mortífero de los villanos por defender a sus compañeros y a quien lo necesite.

Su primera participación en la pantalla chica fue en “Spiderman and his Amazing Friendo” en 1983 pero realizó un protagónico en “X-Men, the animated seriens” por vez primera en 1992. Esa fue la inicial serie animada de La Patrulla X, donde los guionistas le dieron una identidad rebelde, solitaria y trasgresora. Luego, en 2000 apareció en la serie “X-Men Evolution” con un perfil similar de “muchacho rudo” pero también de docente en la escuela del profesor Charles Xavier. Más tarde en 2007 en “Wolverine y los X-Men” adoptó el rol de líder del equipo. Su personalidad del personaje fue más tolerante, compasiva y sabia que en sus otras versiones.

En el cine fue uno de los protagonistas de la primera película del equipo de mutantes en el año 2000 y sus secuelas. En 2009 tuvo su propia película en “Wolverine, Origins” protagonizada por Hugh Jackman.

Una película bien porteña

*Por Federico Lartigue Debián.
@FedeLartigue

En todos los videos club o páginas de cine online organizan sus películas por género, pero estas van a diferenciarse aún más por el estilo que cada director deja impregnada en su diseño, estética y desenlace. Esto es aún más evidente en las producciones independientes donde los directores priorizan la calidad artístico-expresiva que atarla a las leyes del mercado con el fin de ingresar un film más en la saturada (y muchas veces repetitiva) industria cinematográfica hollywoodense.

En 2009 Guillermo Grillo presentó “Fantasma de Buenos Aires”, un film que relata el encuentro entre un joven de Buenos Aires y un fantasma de principios del siglo XX, quien murió en un enfrentamiento callejero a punta de cuchillo.

Una noche, Tomás y sus amigos juegan al Juego de la Copa y así despiertan a Canaveri de su profundo sueño. El fantasma le ofrece un trato al joven, si le ayuda a averiguar quien lo traicionó y es el responsable de su muerte, él le revelaría que ocurre después de la muerte. Tomás acepta y así se inicia la aventura.

Tomás y Canaveri.

Tomás y Canaveri

El relato no solo está cargado de situaciones divertidas en insólitas por el encuentro de un ser de los años 20´ con la moderna Buenos Aires. También es una historia muy conmovedora de amistad y camaradería. Guillermo Grillo, atento a todos los detalles, supo crear personajes con los que cualquiera de nosotros puede reflejarse o sentirse identificado. Los vemos moverse en su cotidianeidad, interactuar con sus amigos y compañeros y reflexionar sobre dilemas morales, y por qué no existenciales, muy presentes en nuestros días.

Les recomiendo que la vean totalmente gratis haciendo click aquí, es una joya del cine nacional, no se parece a nada que hallan visto.

Tercera temporada de “Quiero pasar una tarde con Franco”

*Por Federico Lartigue Debián
@FedeLartigue

Desde hace ya tres años “Quiero pasar una tarde con Franco” es un éxito en los teatros porteños. El ciclo 2012 se lleva a cabo en el Multiespacio Los Ángeles, Av. Corrientes 1764, todos los sábados a las 23 horas.

Su director, Martín Marcou, supo combinar drama y humor en una obra sencilla pero con un mensaje de igualdad muy fuerte. Logró conectar a los personajes para contraponer lo grotesco y la ternura.
Valentino invita a Franco a tomar el té después de recibir su ayuda en un accidente, pero el encuentro de estos enamorados será interrumpido por la aparición de cada uno de los demás personajes, quienes traerán consigo cargas emotivas muy diferentes a las del amor.
El despliegue actoral de “Quiero pasar una tarde con Franco” es impecable. El elenco: Marco Gianoli, Gabriel Zuccarini, Puchi Labaronnie, Rosario Sabarrena, Pedro Aggollia y Eugenio Davide cautiva al público desde el principio del espectáculo. Cada uno de ellos aporta una cuota de humor ácido, que por momentos se vuelve negro, pero enriquece y alimenta la historia.
En la función del sábado 28 de abril, Martín Marcou recibió una mención especial de la Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGTB) y de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) por su militancia en post de los derechos de los homosexuales. Al premiarlo recalcaron que el cambio no es solo desde lo legal – refiriéndose a la ley de matrimonio igualitario y la ley de identidad de género aún no sancionada en ese entonces – si no mas bien cultural. Las producciones de Martín Marcou son un gran aporte a esta causa.

– ¿Cómo te sentís con “Quiero pasar una tarde con Franco”?

Me siento muy cómodo con la obra. Ya es el tercer año así que un poco quedó en mano de los actores. Son ellos los que la llevan adelante. Yo funciono un poco como el acompañante de esta aventura que ellos vienen recorriendo hace tres años.

– ¿Es el mismo electo de siempre?

Vario el actor que hace de Franco, las dos primeras temporadas fue Hernán Lettini, que hoy vino de sorpresa a la función. Fue el único que se modificó por Gabriel Zuccarini.

– ¿Qué buscabas transmitir con la obra?

Quería configurar el encuentro de dos mundos con realidades totalmente diferentes y antagónicas. Mostrar el amor como ese reactor que puede contra todo y tenga un mensaje esperanzador. Sé que la obra por momentos es cruel y tiene un humor bastante ácido, hormonal y corrosivo. Pero todo esto se termina atemperando. El amor es ese elemento universal que todo lo puede. Las distintas formas del amor están en todos los personajes.

– ¿Franco y Valentino vienen de dos mundo diferentes?

Sí, en realidad tiene que ver con una cuestión de ejes generacionales porque Valentino tiene 21 años y Franco 34. Esa diferencia de edad hace que tengan vivencias y recorridos diferentes y eso se nota en el encuentro.

– ¿Esperabas el reconocimiento de la Federación Argentina LGBT y la CHA? 

No (risas).

– Y cuándo los viste subir al escenario, ¿qué sentiste?

En realidad no sabía bien lo que pasaba; me dijeron que era una sorpresa. Pero yo no sabía bien a que venía. Estaba nervioso (risas).

– ¿Qué estás haciendo como militante?

Estamos haciendo un trabajo muy grande dentro de las cárceles que no tiene precedentes. Dictamos talleres de teatro, tango, murales y nos acercamos a los internos según sus necesidades. Hace poco hicimos un festival de diversidad sexual dentro de los módulos y en los pabellones de la Colonia Penal de Ezeiza. Se han hecho jornadas de murgas para jóvenes adultos. Vamos a hacer un programa de alfabetización en la comuna 15 de Chacarita que nosotros, como agrupación política, venimos trabajando. Esto es algo que me apasiona. El teatro y la política me apasionan. El “Vatayón Militante” es una agrupación política peronista, y kirchnerista por añadidura, por eso la “V”.

Martín Marcou

Hijos de los 90´.

*Por Federico Lartigue
@FedeLartigue

El sábado 5 de mayo se realizó el estreno de “Éramos Tan 90´” en el teatro El Arlequino, Adolfo Alsina 1484. La obra fue escrita, dirigida y actuada por Gonzalo Yanacón con la participación de Verónica Lorincz.

Cargada con una fuerte crítica a aquella década, “Éramos Tan 90´” comienza con una serie de afiches de algunos funcionarios de aquel entonces como Carlos Corach, María Julia Alsogaray, Domingo Cavallo y Carlos Menem entre otros. Sus protagonistas describen como era la vida en aquellos días de pizza con champagne e ilusoria estabilidad.

Con la sangrienta dictadura cívico militar de Jorge Rafael Videla se implementaron las políticas neoliberales en nuestro país. Estas consistían en producir y exportar solo materias primas e importar las secundarias y terciarias. De esta manera Argentina inició un período de desindustrialización y potenció su dependencia con Estados Unidos.

Carlos Menem, durante su mandato, profundizó las medidas neoliberales mediante las privatizaciones de servicios públicos, la apertura irrestricta del mercado y las leyes de flexibilización laboral. La complicidad de aquel gobierno con el sector corporativo y las potencias imperialistas sumergió a nuestro país en la miseria y el desempleo.

“Éramos tan 90´” es un claro reflejo de aquellas años. Durante la puesta en escena, Gonzalo Yanacón y Verónica Lorincz, explican como vivieron su infancia con los perjuicios que las medidas Neoliberales ocasionaron en nuestro país. Describen, desde su vivencia, como creció el desempleo a causa de la apertura irrestricta del mercado que llevó a la quiebra a miles de pymes que no pudieron competir.

Pero estos artistas no solo rememoraron los 90´ por sus daños políticos y económicos, también lo hacen por aquellos días mágicos de la infancia. La obra casi no utiliza escenografía se basta con diversos elementos íconos para quienes crecimos en esa década como juguetes, triciclos, álbumes de figuritas o publicidades radiales y televisivas.

Pero Gonzalo y Verónica no estuvieron solos, junto a Facundo Carmona y Florencia Hansen supieron enriquecer el espectáculo con música, coreografías, disfraces y proyecciones audiovisuales. Una ardua tarea que les llevó casi tres años terminar.

 

¿Cómo surge “Éramos tan 90´”?

Gonzalo – La idea fue mía, siempre me llamó la atención el tema de los 90´, más que nada todo lo comercial de la década. Y después fui profundizando en lo político y lo mezclé con lo personal. Vero surgió porque artísticamente somos muy parecidos, tenemos muchas cosas en común, nos gusta el mismo estilo de teatro y la vi en una muestra en un seminario que hizo sobre los 90´. Ahí se me disparó la idea de hacer algo con esa época. Igual yo siempre supe que tenía ganas de hacer algo con ella.

Verónica – También nos reíamos mucho de la música de esa época. Y bueno, él vino con la idea y empezamos a hacer el trabajo hablando de lo que nos acordamos y empezamos a anotar, a experimentar. Estábamos los dos solos con nuestras almas (risas).

 

¿Y el resto del equipo?

Verónica – En otro seminario lo conocimos a Facundo y Gon lo invitó. La verdad es que Facundo nos ayudó un montón porque Gonzalo dirigía y actuaba, no podía estar en todo. Flor es amiga de Facu que está en la parte de producción que es lo que estudia y Mariano está a cargo de la prensa.

Gonzalo – Cuando apareció Facu, la obra dio un giro completamente, si bien la puesta estaba más o menos encaminada, todavía no estaba terminada. Al principio estábamos en islas. Eran escenas sueltas porque como la obra no tiene un hilo conductor, no tiene un principio y un fin, se puede representar cualquier parte en cualquier momento. Facu fue armando la continuidad, la puesta, los puentes y nos sirvió muchísimo. También nos ayudó con los videos y las coreografías

Verónica – Algunas escenas las sacamos directamente, otras las acoplamos. Queríamos ir de algo dramático a otra cosa. Y así que la obra no sea densa. En el momento que pueda aburrir, de golpe corte y a otra cosa.

 

¿Cómo eligieron la estética?

Gonzalo – La idea es que sea un despoje y que el despoje se convierta en un desorden, que las cosas que estén, cosas que quedan pero tienen que ver con la escena, no te remitían a otra cosa. Y eso tenía que ver con la década. Del tema de la ropa, mi idea era usar ropa de ahora. ¿Viste que ahora se venden remeras en la Wall Streat con el logo de Pumper Nick? Pero después dije no, vamos a conseguir la ropa que se usaba en esa época.

 

¿Cual es el género? Porque no es un monólogo. Se exponen mucho.

Verónica – Es teatro Auto Referencia, porque las historias que contamos son nuestras. Y si, nos exponemos un montón. Hay que tener mucho valor (risas). Yo no me siento una adulta todavía.

La resurrección de Cristo desde el flamenco.

*Por Federico Lartigue
@FedeLartigue

El sábado 7 de abril asistí al espectáculo “A ti, Olivos y Espinas” en la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA). La obra fue escrita y dirigida por Leonardo Cerrizuela y representada por alumnos de la “Claudio Arias Academia”.

En la primera escena Jesús es crucificado por los soldados romanos y el sanedrín. La obra comienza con el final de la pasión. Este Vía Crucis utiliza una sumatoria de elementos que lo hace muy especial. Combina flamenco, música en vivo y actuación, y agrega un plus escénico de la mano de la dirección de Cerrizuela y el despliegue de talento de los bailarines y músicos.

Esta no es la primera vez que el teatro fusiona música y actuación. La danza jazz y la comedia musical ya lo habían hecho, pero nunca con el flamenco. Esta danza tiene su propio lenguaje y expresividad: zapateos, palmadas, brincos. Manifestar la alegría, el dolor o la pasión a su manera, mediante los distintos palos (tipos) de flamenco.

Los actores: Claudio Arias, Agustina Grigera, Juan Martín Ayala, Paula Savall, Juan Cruz Andrade y Sol Roldan lograron trasmitir las emociones escénicas, no solo con el flamenco que es lo que estaban acostumbrados a hacer, sino también con la actuación. Claudio Arias convocó a Leonardo Cerrizuela para la primera experiencia de los estudiantes de la academia en sumar teatro a la danza. “Leonardo nos tuvo mucha paciencia porque el teatro y el flamenco tienen un lenguaje diferente.” – explicó Agustina Grigera, quien interpretó a María la madre Jesús, durante la entrevista – “El flamenco ayuda porque es muy dramático de por sí, pero hay códigos muy diferentes. Y al principio nos tentábamos, nos reíamos, hasta que pudimos meternos adentro del personaje.”

Luego, Juan Martín Ayala, quien representó a Juan, agregó: “En los shows de flamenco están muy marcados el gesto con el baile. Sí tenés que actuar, pero mientras bailas. Es distinto en esta obra porque hay un conjunto de emociones que se reflejan: la ira, el sufrimiento, el dolor, la alegría. Nosotros veníamos acostumbrados a que por cada baile tenés una emoción. Tenés que unir un conjunto de emociones con expresión que es bastante rebuscado y difícil”.

Ver una representación de Jesús saltando y zapateando puede parecernos extraño. Quizás rompa con la imagen tradicional de Jesucristo y pueda molestar a quienes prefieren las representaciones seculares. Pero es importante dejar de lado las formas y dogmas habituales para poder disfrutar espectáculos de este tipo. En “A ti, Olivos y Espinas” no verán un Jesús zapateando, si no la resurrección de Él con el lenguaje del flamenco. La obra de Leonardo Cerrizuela es un homenaje único y singular a Cristo.

Entrevista a Leonardo Cerrizuela.

¿Contanos tu experiencia al fusionar flamenco y teatro?

Fue difícil ponerle una historia porque el flamenco mantiene una estructura muy cerrada. Logramos crear la primera fusión entre el teatro, el flamenco, la música en vivo y eso no hubiera sido posible sin el apoyo del teatro UOCRA y Gastón Barral.

¿Cómo llegaste a trabajar con los chicos e la academia de Claudio Arias?

A Claudito lo conocí hace un tiempo, es un gran artista al que respeto mucho, él me convoca para trabajar en su academia como profesor de teatro para empezar a fusionar esto de la actuación en el baile flamenco. Porque en la comedia musical, la danza jazz o el tap ya fueron fusionados, hay de todo tipo. Pero el flamenco no. Es muy específico, por eso digo que es una locura.

Pero, ¿por qué fue es tan difícil?

Costó el principio que los chicos entendieran que íbamos a seguir una historia, un hilo conductor, que podían apoyarse en frases o en palabras. Empezamos por el final del Vía Crucis, por la crucifixión. La idea era dejar el mensaje final, de la resurrección que tiene que ver con eso también. Esta semana tiene una carga muy importante, para los que son creyentes y para los que no también. Históricamente y políticamente, hay un antes y un después de Cristo.

Además, la historia la conocen todos, pero entender que lo que estamos haciendo es contar un cuento y que la gente tiene que realmente entender lo que estamos haciendo es un poco difícil. Cuando el lenguaje al que los chicos están acostumbrados es otro. Ellos hablan con los pies. Hablan con las manos. Muchas escenas que debería resolver en teatro con gestos, con palabras, con diálogos parten del baile de ellos. Ellos hablan con el cuerpo, con sus movimientos. Y eso es lo que más trabajamos y el seguir en escena, el continuar con la situación, con la historia era lo que más les causaba gracia, porque en el tablao están acostumbrados a seguir el compás o a darle el compás al compañero que está bailando. Pero lo que les resultaba raro era eso. Hasta que lo logramos.

¿Cómo se te ocurrió la idea?

Bueno, yo tengo la locura de muchos artistas que es que lo sueño. Cuando leo un libro o me presentan un texto, mientras lo voy leyendo, inmediatamente me voy haciendo la película, no lo puedo evitar. Lo que me cuesta muchas veces es llevar lo que tengo en la cabeza a la realidad, porque te encontrás con tiempos, con presupuestos, con horarios, con pedir que venga tal o cual artista. Lo sueño de una manera, después entra en juego la disponibilidad y a partir de ahí está la capacidad de uno artísticamente de resolverlo.

Pitón Bebé en La Tertulia.

*Por Federico Lartigue
@FedeLartigue

Pitón Bebé es la nueva obra de Martín Marcou exhibida en el teatro La Tertulia todos los viernes a las 23 horas. Los actores: Ana Rossi, Eugenio Dávide y Delfina Bianco colaboraron con sus matices artísticos en la creación de la representación.

Ana Rossi, Eugenio Dávide y Delfina Bianco

Ana Rossi, Eugenio Dávide y Delfina Bianco

Todo comienza con un interrogante que Marcou le hizo a sus amigos una noche: “¿cómo existir en el corazón de los demás?”. Ello derivó a la idea de “los encuentros”, el encuentro con el otro en nuestras vidas, el sentirse querido y valorado. Luego agregó otro elemento: la pitón bebé. Aquel animal que puede generarnos mucho miedo, que puede ser mortal, pero en esta ocasión es solo un bebé.

Esta combinación derivó en “Pitón Bebé”, que narra el encuentro entre tres personas: Leticia, Mía y Amador, que traen consigo sus historias y sus miedos. Nos muestra el sentir de cada uno de ellos, sus inseguridades e incertidumbres pero gracias al mutuo apoyo logran salir adelante.

La obra es sencilla y muy divertida. Con un despliegue artístico increíble. Música, danza y actuación se combinan para crear un despliegue teatral único. Transmite un mensaje simple pero muy fuerte.

– ¿Contanos como te sentís con la obra?

Me siento “satisfecho”, que es una palabra rara para hablar del trabajo de uno ya que siempre estoy en constante búsqueda. Pero es la palabra que me atraviesa, porque yo tenía una idea, de lo que quería contar, y el resultado se parece bastante a lo que soñé. Y eso para una persona que se dedica al teatro, más para mi que tengo un nivel de exigencia bastante alto, es un gran avance.

– ¿Cómo surge la obra?

La obra surge a partir de una frase que surgió en una charla que tuvimos entre amigos donde yo plantee una inquietud que era: “¿cómo existir en el corazón de los demás? ¿De qué manera y qué hacemos para sentirnos queridos, valorados y sentir que somos importantes para el otro? Y esto derivo en la idea de los encuentros. El encuentro con otro en la vida que te resulte significativo. Básicamente esto era la premisa o el disparador de la obra.

– ¿La idea del argumento y los personajes?

La fui construyendo en base al carácter de los actores, en principio yo me imaginé con quienes tenía ganas de trabajar. En realidad surgió de esa pregunta que me hice. Que la socialicé en grupo y después me imaginé con que actores quería trabajar. Y en base a eso, tenía como cierta característica general los personajes y ellos terminaron de diagramar un poco las personalidades.

Los actores terminaron de completar una idea que yo tenía, la enriquecieron y la potenciaron y le pusieron recursos que obviamente ellos traen como actores. Por ejemplo Delfina es bailarina además de actriz. El caso de Ana, ella aportó sus canciones con su guitarra y Eugenio viene trabajando una línea que tiene que ver con lo grotesco y la puso al servicio de ese personaje. El personaje de Eugenio equilibra un poco ese tono híper realista que tiene.

– ¿Por qué se llama Pitón Bebe?

Es la serpiente del sobrino de Euge, también es una metáfora o analogía con los miedos de estos tres personajes. Mía tiene miedo a crecer, tiene que hacer el pasaje de joven a la mujer y de responsabilidades que todavía no asumió, prefiere tocar la guitarra. En el caso de Delfina, es claramente diferente al tratamiento que ella le da a su identidad sexual, está relacionado con la valentía. Pero eso no significa que en el fondo no tenga miedo a que no la llamen para trabajar o sentirse rechazada. Y Eugenio es un cuarentón amador que está solo hace mucho tiempo y también tiene miedo a enamorarse. Entonces aparece esta chica (Mía) mucho más joven que él que lo conmueve. Finalmente todos terminan trascendiendo ese miedo interior que es como una Pitón que te va devorando y entienden que ese miedo era mucho más chico de lo que uno se imaginaba, por eso la Pitón pero Bebé. La pitón es el miedo interior que uno tiene.

– ¿Es similar a la idea original o tuvo muchos cambios?

Siempre el pasaje que se realiza de la dramaturgia pura, la dramaturgia de papel a lo que es la expresión vivida de los personajes, siempre hay algo en el trayecto que se pierde y algo que se gana. De todas formas este fue un proceso particular porque los chicos fueron escribiendo la dramaturgia en el espacio.

Yo venía de trabajar con Malicia que eran 14 actores en escena y quería volver a la economía gestual, de texto, a una historia más pequeña y es fascinante volver a la simpleza de las cosas. A veces decir menos es decir más.

Martín Marcou